(o cuando la crisis económica es la menor de nuestras crisis)
Decir que nuestra realidad está atravesada por la desigualdad no descubre nada nuevo. Tampoco afirmar que en tiempos de crisis, las desigualdades se acentúan.Muchas investigaciones muestran el aumento de la desigualdad entre ricos y pobres, por ejemplo. Así quedó bien claro en el último informe de Oxfam: 85 ricos (sí, ochenta y cinco personas) suman tanto dinero como 3.570 millones de pobres del mundo. De alguna forma, las crisis se convierten en el mejor caldo de cultivo para reafirmar y fortalecer la estructura desigual de la sociedad. En resumidas cuentas: son rentables para los que se encuentran mejor situados en la jerarquía.